MI HIJO CON SÍNDROME DE DOWN

¿Sabes lo que es de verdad el Síndrome de Down?

¿Por qué crees que a la gente le da miedo (que lo tengan sus hijos, por ejemplo)?

¿Por qué hay tantos niños que son rechazados – antes o después de nacer – únicamente por tener una genética distinta?

¿Crees que habría que intentar protegerlos y proteger su derecho a la vida a pesar de sus diferencias?

¿Son tan diferentes las personas con Síndrome de Down de los demás?

Yo tengo muy claras mis respuestas, porque me he hecho estas preguntas muchas veces antes, durante y después del embarazo de Pep.

No os he hablado mucho de lo que supuso para nosotros el hecho de que Pep tuviera Síndrome de Down.

Pep

Pues ¿sabéis qué? Me hizo ilusión. En serio. Me hicieron una ecografía a las 12 semanas en la que descubrieron varias cosas (entre ellas la cardiopatía), y si las juntabas todas el resultado era que lo más probable es que mi bebé tuviera un cromosoma de más.

salí del hospital pensando que me hacía ilusión tener un hijo con Síndrome de Down. Me gustó la idea de tener un hijo diferente, que nos daría más “trabajo” pero también seguro más alegrías. ¿Y sabéis por qué pensaba eso? Porque conocía el Síndrome de Down. Lo conocía de verdad. Había convivido con él y tenía mucha información de primera mano sobre el tema (no sé si os he comentado alguna vez que tengo una hermana pequeña con Síndrome de Down, que ahora tiene casi 11 años y es la “mimada” de la casa) y me había informado a fondo. Y no tenía miedos absurdos, sólo los justos, como cualquier madre 😉

Y sabía que no tenía por qué ser ningún drama. Sabía que había muchas cosas positivas en la balanza y que si nos fijábamos en ellas veía que “no era para tanto”. Sabía que hoy en día el Síndrome de Down tiene una connotación muy negativa (que me parece muy injusta) y que yo no quería dejarme llevar por esa imagen distorsionada de la realidad.

Porque por culpa de esa imagen negativa que la sociedad nos transmite, muchos padres tienen más dificultades para aceptar esta noticia. Muchos padres creen que no serán capaces de afrontarlo nunca y rechazan a sus hijos.

Creo de verdad que muchos miedos desaparecerían si el resto del mundo considerara a nuestros hijos como lo que son: normales. Normales, a pesar de algunas diferencias. Y es que es normal que haya diferencia en el mundo, es bueno, nos enriquece a todos, nos hace mejores, nos enseña mucho, nos hace felices si somos capaces de alegrarnos por ello.

Lo que quiero decir es que quizá no sería tan distinto si no existieran tantos prejuicios negativos. Que muchas de las “barreras” nos las ponemos nosotros sin darnos cuenta. Y en realidad no es tan complicado todo.

Y por eso creo que es tan importante este día. Porque si todos los padres que reciben esta noticia supieran más cosas del Síndrome de Down, se lo tomarían con más paz y optimismo. Y no sería tan difícil. Y no sería tan diferente. Y sólo quedaría alegrarse por un hijo que va a hacer lo posible por hacernos felices siempre. Sí, en serio. Porque será más inocente y no será capaz de hacer el mal. Puede que haga cosas malas, que nos dé “disgustos” (como todos los hijos) pero en el fondo de su corazón podrá ser feliz y querrá que nosotros lo seamos.

Yo sabía que mi hijo tendría un corazón enorme y sabría amar, porque esto es algo que Dios ha querido que compartan las personas con este cromosoma de más. Tienen un espíritu alegre y despreocupado que transmite mucha paz a todos los que lo conocen. Y sabía que mi hijo sería así. Y me hacía ilusión.

¿Si lo pensáis así, a vosotros no os gustaría? 😉

by Fundació Catalana de Síndrome de Down

 

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